Neuroarquitectura en ambientes de trabajo. Invitar a la felicidad

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Lograr la felicidad en un ambiente de trabajo inteligentemente diseñado es posible. Hablar de bienestar y espacios reconfortantes tiene su origen en el cerebro porque es ahí adonde se digitan las emociones. Este nombre que daremos hizo historia y hay quienes lo señalan como el padre de las neurociencias: Santiago Ramón y Cajal.

Las neurociencias parecieran que están de moda desde hace unos años. De esta disciplina nace la neuroarquitectura. Para crearla se unen arquitectos y neurocientíficos con el fin de diseñar espacios que ejerzan placidez en el cerebro, felicidad y productividad.

La neuroarquitectura tiene en su haber un elemento importante a la hora de delinear un ambiente que favorezca el bienestar corporativo. Una buena iluminación, un color apropiado acompañado de zonas verdes potencian el intelecto y reducen el estrés.

Neuroarquitectura en ambientes de trabajo: un nuevo escenario 

Los tiempos cambian y los arquitectos pareciera que están en jaque frente a la modernidad. Ellos deben crear, sí, pero su construcción necesita cumplir con las nuevas pautas establecidas: crear espacios placenteros y de relajación.

Luz y color: poderosa combinación

Los espacios que cuentan con luz artificial no ayudan al cerebro puesto que este debe esforzarse mucho más. Aunque suene extraño este factor puede influir en la baja productividad de los empleados en una empresa. Por estas razones se planea iluminar, metódicamente, para que la luz natural y una vista al exterior ayuden y bonifiquen tanto al trabajador como al trabajo en sí.

Tener una vista a sectores donde prevalece la naturaleza es esencial porque el color verde brinda un estado restaurador para la mente y nos ayuda en la concentración.

La importancia del relax

Las horas laborales se promedian en una cantidad de ocho, sin embargo se dice que de ese total dos horas se pierden debido a la falta de atención y dispersión.

Desde ya que lo que conocemos como “open space“ (espacio abierto) presenta una dualidad. Por un lado alienta la unión entre quienes comparten un lugar y por otro, lograr concentrarse es una tarea difícil.

La neuroarquitectura es un mundo fascinante. Es un mundo muy amplio y esta nota nos queda chica en contenido.

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